Mientras crecemos y con el paso de los años nos vamos acostumbrando a sentirlo, a aguantarlo y a sobrellevarlo.
A pesar de que es algo que viene innato con la vida, no siento que sea normal o natural. No creo que algún corazón se sienta cómodo con el sufrimiento, lidiando con la tristeza, tampoco creo que sea justo vivir constantemente así, sintiéndose así.
No les pasa que a veces piensan ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo tengo que vivir experiencias tristes? ¿Por qué tengo que pasar por esto? ¿Por qué estoy sufriendo otra vez?
Creo que nuestro origen no está asociado al sufrimiento, y por eso nos cuesta tanto manejarlo.
A pesar de que somos seres espirituales y con consciencia, si nos ponemos a pensar somos una raza que daña todo a su paso, que no respeta a la naturaleza, a los animales, al resto de seres humanos, y siendo sinceros tampoco nos respetamos a nosotros mismos. Nos dañamos sin darnos cuenta, a través de pensamientos, comportamientos y obsesiones, por medio de nuestras relaciones, a través de comportamientos auto destructivos.
Vivimos rodeados de atentados, deforestación, maltrato y matanza animal, abusos, vivimos rodeados de mucha crueldad y muchas veces caemos nosotros mismos en ella.
Por otro lado, no nos conectamos con nosotros ni con la energía superior que existe en el universo, por lo tanto es más difícil aún de manejar.
Nadie puede decir que se ha salvado del dolor, al menos no en este plano.
A veces realmente duele...
¿Cómo lo he hecho yo para superar el dolor? Principalmente conectándome conmigo misma.
Me permito sentir la tristeza, me lleno de la pena, la hago real y la libero, lloro, sufro, revivo el sufrimiento las veces que sea necesario y vuelvo a llorar. Llorar es la forma más fácil de liberar nuestra pena.
Tenemos que permitirnos llorar con todas nuestras fuerzas, es la forma que tiene nuestro cuerpo de eliminar los sentimientos tristes que nos invaden, y además guardarlos puede enfermarnos.
Tenemos que permitirnos ser débiles porque lo somos, tenemos alma y un corazón que late y al estar vivo siente.
Tenemos que aceptar la oportunidad que nos da la vida de sufrir, vivir ese dolor, aprender de él, hacernos fuertes con él, sacar lecciones de él, para dar paso a la transmutación a la que el universo quiere guiarnos.
Tenemos que aceptar que hay cosas que se escapan de nuestro control, pero sólo del nuestro, no del control del universo, que nos envía oportunidades para conocernos y despertar lo que está en nosotros y no nos habíamos dado cuenta.
Tenemos que abrazar el dolor, hacerlo nuestro, no evitarlo o evadirlo, más bien vivirlo, a concho, ya que muchas veces ese mismo dolor es parte de un gran cambio interno que viene en camino.
Si miro hacia atrás en mi vida, todos los sufrimientos que he pasado me han enseñado algo distinto, de todos he sacado una lección, por lo tanto los bendigo, agradezco y los dejo que vayan conmigo como cicatrices en mi piel, como marcas de guerra, imborrables en mi alma. Se que me acompañarán en este camino y al recordarlos veo que pude siempre seguir adelante.
Los invito a ver en el dolor una forma de aprendizaje, una forma de hacerse fuertes, una forma de elevar la consciencia y generar sabiduría.
Agradecer por lo bueno y por lo malo, si la vida fuera plana probablemente no aprenderíamos nada y no tendríamos la oportunidad de darnos cuenta de cosas como: saber lo que es amar.
A pesar del dolor sigue siempre tu camino...


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