lunes, 25 de mayo de 2015

La vida es frágil

Hace tiempo atrás convertí en mía una frase, "porque la vida no es tan larga y el presente es el ahora"

¿Qué es la vida? No es más que un viaje que no sabemos cuanto durará. No sabemos en qué momento lo dejaremos o lo dejarán quienes están o han estado a nuestro lado.

Hay una historia que narra la vida como el viaje en un tren, un tren que en algún momento está lleno de personas, luego se van bajando algunas antes que otras, algunas personas permanecen siempre a nuestro lado, otras simplemente se van a otro vagón pero fueron parte de nuestra vida igual. 

Desde muy chica tuve que lidiar con la muerte de personas muy queridas. Mi prima favorita, de mi edad, con la que vivimos muchos veranos, vacaciones de invierno, locuras y momentos juntas terminó su viaje cuando yo tenía 12 años. Desde ese día sé que ella está en un lugar maravilloso, velando por todos nosotros desde ahí. Aunque antes no entendía el porque ahora si lo entiendo. Gracias Sofía.

Dos años después, Bárbara quiso terminar su viaje, la misma que me había consolado con la muerte anterior ahora estaba siendo la persona que yo lloraba con tanta angustia, rabia, frustración. Con el tiempo te pude perdonar, entender... Gracias Barbara.

Desde que ellas se bajaron del tren de mi vida dejaron asientos vacíos, asientos que no se pueden volver a llenar. Cada persona es única e inigualable, y cada persona deja una huella. Sólo ellas saben lo importantes que son para mi.

Todavía no logro comprender muy bien que es la muerte, pero si estoy segura que si en este mundo termina un viaje, con la muerte comienza otro. Un viaje que ya no tiene más dolor, más tristeza, más sufrimientos. Estoy segura que ese viaje es sólo de paz.

Ahora me toca despedir a Beto. 

El primer pololo que tuve en mi vida. La primera vez que supe lo que era tener una relación, lo que era entregarle tu corazón a otra persona, acompañarse en todo momento,  querer estar siempre con ese alguien, tener un compromiso. Quise ser un angelito en tu vida, quise ayudarte a salir de esas barreras que se interponían entre tú y la vida, pero siempre viviste al límite, siempre exponiéndote más de la cuenta, siempre viviendo en los excesos. Siempre quisiste arriesgarte y darlo todo sin pensar en nada. 

De todas formas solo agradezco que hayas sido parte de mi vida. Agradezco que la vida nos haya juntado en algún momento, porque en ese momento hiciste mi vida más feliz, como yo creo que hice lo mismo con la tuya. 

Nadie dice que todo fue perfecto, porque la perfección no existe, pero si tuvimos que estar el uno para el otro en ese momento de nuestras vidas es por algo. 

Gracias por tu lealtad, por entregarte siempre al 100%, por haberme apañado cada vez que lo necesité. Nunca te voy a olvidar, y siempre te voy a querer con todo el amor que hay en mi corazón. 

Gracias Beto, Sofía y Bárbara por haber sido parte de mi vida.

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